El día que los economistas dejamos de ser tan racionales

Ya es oficial: el homo economicus ha muerto. Lo constató ayer la Real Academia de la Ciencias de Suecia al conceder el premio Nobel de Economía 2017 a Richard Thaler por sus estudios sobre Economía del Comportamiento. Si bien ya se habían dado pasos importantes en este sentido con los Nobeles de Economía de Herbert Simon, Vernon Smith y, sobre todo, David Kahneman, el premio de ayer supone el golpe de gracia al pensamiento único de la Teoría Económica ortodoxa que ha dominado los últimos 150 años.

La Economía del Comportamiento devuelve a la Economía a las ciencias sociales y la aleja de las ciencias experimentales. Nos permite volver a trabajar con los que nunca debieron de dejar de ser nuestros compañeros: los sociólogos, politólogos, antropólogos o psicólogos. Nos dice que no somos tan racionales como hemos supuesto en el último siglo, sino que, por el contrario, somos humanos y por ello tomamos decisiones emocionales, nos equivocamos, buscamos soluciones fáciles, nuestros amigos y familiares nos influyen, nos engañan y nos autoengañamos, nos gusta acaparar dinero per se, no valoramos un euro siempre de la misma forma… y todo eso se refleja en cómo nos comportamos y las elecciones que realizamos.

Una de las grandes virtudes del nuevo premio Nobel es su cabezonería. En su libro Missbehaving -el nombre ya lo dice todo- que recoge su biografía académica, R. Thaler nos cuenta cómo la ortodoxia le propuso que abandonase ese campo de estudio que nada tenía que ver con la economía seria, que “volviese al redil” e hiciese lo que el resto. Se negó y a punto estuvo de acabar con su carrera académica. También ha recibido duras críticas de la Escuela de Chicago (donde por cierto ahora trabaja) a lo largo de los años. Pero él ha seguido “en sus trece”.

El resultado de los esfuerzos de este economista perezoso, como él se autodefine, es que la Economía del Comportamiento ha recibido por fin el espaldarazo definitivo. Y ya nada volverá a ser lo mismo en la enseñanza de la Economía. O, mejor dicho, nada debería serlo.

GIPH felicita a R. Thaler por su premio. Nosotros hemos seguido su misma línea de trabajo desde nuestro nacimiento. Como decíamos dos de los miembros de GIPH -José L. Calvo y Jorge Vega- en la dedicatoria del libro publicado el año pasado: “A R. Thaler, D. Ariely y al resto de autores citados en la bibliografía. Gracias por devolvernos el placer de aprender y enseñar Economía”.

© José L. Calvo, 2017

 

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